Por más modernos que sean los tiempos actuales, llegando al punto de que
hasta mi abuela está diuturnamente conectada en Facebook, en la mente
multitudinaria fluctúa una duda cruel sobre si los relacionamientos iniciados en
internet pueden merecer el mismo respeto que los noviazgos tradicionales. Elemental
decir que algunas personas pueden discordar, entretanto, los números indican
que los cortejos online son una tendencia cada vez más fuerte, por lo menos en
los Estados Unidos y Canadá.
Para el gentío puede que le suene medio estrambótico, pero de acuerdo
con una investigación realizada por el profesor de sociología de la “Universidad
de Stanford”, Michael J. Rosenfeld, de las parejas formadas en los EUA entre
2007 y 2009, nada menos que el 2% de los pares heterosexuales y el 61% de las parejas
del mismo sexo se encontraron online. Esos números prueban que la fiebre de
relacionamientos catalizados por la red mundial de computadores está apenas comenzando,
mismo que algunos cuantos insistan en seguir remando contra la corriente.
Por si acaso usted hace parte de esa nueva ola, puede que ya tenga
pasado por algunas de las situaciones que me tomé la molestia de reproducir a
seguir; y si no lo es, igual sirve para quedar de sobre aviso y antenado en lo
que ocurre:
Sí, nos conocimos de verdad - Cuando uno se refiere a alguien como “su amigo”,
y las personas indiscretas preguntan: ¿calma, de cuál amigo estás hablando?, y
luego uno tiene que explicar que en verdad todo comenzó en la web; generalmente
esos preguntones insisten en decir que ustedes dos no se conocen realmente. Es ahí
cuando uno piensa: ¿será que millares de horas trocando mensajes, llamadas, y
encuentros por Skype no cuentan? Definitivamente, es posible conocer a alguien
que uno nunca encontró al vivo y en directo, ya que muchas veces acabamos conociéndolos
mejor de que los amigos que uno encuentra todo día. Puede sucederle.
Sí, tengo certeza de que él no es un viejo tarado - Después que surgieron los rumores de jovencitas
indefensas que conocieron tíos tarados disfrazados de galanes en Internet, todo
el mundo encanó en la idea de que relacionarse online es peligroso. Calma, también
no es necesario extrapolar. Si fuese tan peligroso así, no tendría tanta gente
tratando el propio Facebook como su “Querido diario”... ¿No es verdad?
No, no hablamos de la “vida real” - Ok, uno gasta un tiempito hablando sobre todo lo
que está aconteciendo a nuestra vuelta. No en tanto, eso no significa que la
amistad está basada en lo que acontece fuera del universo que los dos crearon. De
hecho, la mayoría de las conversiones entre las parejas que se relacionan
online no tiene nada que ver con lo que está aconteciendo en la vida real, y es
por eso que muchas personas curten la idea. En realidad, uno bien puede
conversar sobre algo que está completamente desconectado de las cosas que tenemos
que lidiar todos los días.
No, aun no nos encontramos, pero eso no importa - Quien curte envolverse en relacionamientos
online, o simplemente dio suerte de encontrar a alguien “para toda la vida” en
Internet, ya tendrá escuchado un amigo preguntar si ustedes “por lo menos ya se
encontraron personalmente”, cuando en realidad, por lo menos al inicio, es medio
obvio que ustedes aún no se encontraron. Es justamente cuando uno necesita
colocar la mano en la consciencia: yo nunca encontré a Kate Upton en persona, ¿pero
hay necesidad? Por lo visto, la sensación es la misma cuando uno encuentra a alguien
que curte y comienza un relacionamiento online sin conocerla en carne y hueso.
No, no es una extraña - No hay nada peor que alguien referirse a su
amigo online como un “extraño”. ¡Hola! Planeta Tierra llamando: necesitamos actualizar
nuestro concepto sobre relacionamientos digitales en la sociedad, pues estamos
en 2014 y eso es ofensivo…. ¿Comprende? Ofensivo.
Uno se siente culpado cuando no llega su WhatsApp - “Necesito ir a casa y ligar el Skype para hablar
con mi….”. Si usted se levantó de la mesa con esa, obviamente irá oír: ¿para qué,
si ustedes se pueden encontrar? Es cuando uno tiene que explicar toda la historia,
hablar como se conocieron, defender sus motivos. Y es justamente ahí que uno parecerá
un insano. Es muy difícil tener a alguien que está a millares de distancia de
su vida y la culpa que uno siente cuando no llega el maldito WhatsApp o cualquiera
que sea el medio de comunicación entre los dos, parece ser indescriptible.
Recibir correspondencias, es como el anillo de
compromiso para quien está comprometido - No existe momento más emocionante de que
finalmente recibir aquel paquete por correo tan esperado del enamorado online. Si
por acaso usted ya está en ese estigio, las cosas están comenzando a ponerse serias
entre los dos.
Nadie va a entender, pero todo bien - No importa cuántas veces uno intente explicar
para los amigos y familiares lo cuanto el relacionamiento online significa para
uno, nadie lo irá a entender completamente; a no ser que ellos también tengan
pasado por esa experiencia.
Bueno, avisado usted está. En todo caso, quien sabe un día que las cosas
se encajan de vez y los dos logran encontrarse personalmente; si ocurrir, tenga
certeza que todo el mundo desistirá de incomodarlo… Inclusive yo.
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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