No se
necesita tener muchas luces para que el masculino leyente hacedor aguas menores,
entienda por qué el uso del mobiliario de baño ha sido es y será, la causa
principal de incontables disensiones hogareñas. Es que el famoso tema de la tapa
del inodoro, que las mujeres suelen dejar abajo y los hombres arriba, resulta
ser un tópico trascendental dentro de todas las riñas domésticas.
Pues lo
mismo sucede con las famosas salpicaduras de orina, una responsabilidad
exclusiva de los caballeros que normalmente suele desatar la ira de las damas. Por
ende, como las pasiones que logra despertar este licuado problema han sido
tantas, no han sido pocos los hombres que ya han renunciado a la verticalidad
de sus micciones, y ahora han sentado -literalmente- las bases de un nuevo
entendimiento familiar.
Sin
embargo, todos aquellos que hasta el presente prefieren “morir de pie” a tener
que “sobrevivir sentados”, ahora tienen
una nueva esperanza a través de la ciencia.
Esta expectativa surge porque un grupo de
científicos de la universidad “Brigham Young”, de Estados Unidos, acaban de culminar
una compleja investigación a través de la cual se ha permitido obtener un dato
crucial para todo bípede humano poder sobrellevar mejor la vida moderna sin
tantas discusiones hogareñas. Eso se debe a que los investigadores consiguieron
determinar cuál es la mejor manera de orinar sin provocar las tan molestas como
frecuentes salpicaduras.
Para
lograr su objetivo, recientemente, estos científicos de la antes mencionada escuela
de culturas adultas, se abocaron al estudio de la dinámica de fluidos del
chorro de orina masculina al impactar libremente sobre una superficie rígida.
El objetivo, que sin duda más de media humanidad agradecerá, era entender cómo
evitar las tan indeseables salpicaduras y rociadas fuera de lugar… Que
convengamos, no es pequeño.
En todo
caso, para simular la micción, los investigadores utilizaron un enorme
recipiente lleno de agua y conectado a mangueras que a su vez estaban rematadas
por uretras de plástico. Los experimentos se llevaron a cabo con una tasa de
presión y un flujo que se esperaría de un individuo sano de sexo masculino -léase
aquí sin problemas de próstata- dispuesto a vaciar la vejiga.
Al
utilizar una cámara de alta velocidad captaron al detalle el impacto del
chorro, el ángulo que toman las gotitas laterales y verticales cuando chocan
contra la superficie, y midieron las distancias y la velocidad de las mismas. Así
que, guiados por los resultados, ellos propusieron unas técnicas para reducir
las salpicaduras.
Pues
parece que el secreto, después de todos estos análisis, es uno acercarse y
disminuir el ángulo lo máximo posible... “El chorro de orina masculina rompe
unos 6 o 7 centímetros fuera de la salida de la uretra”, llega a explicar Randy
Hurd, coautor de la investigación, a la emisora BBC.
“Así que
en el momento en que el orín llega el urinario, ya está en forma de gotas. Y
estas malditas gotitas son las responsables de la formación de salpicaduras en
los pantalones, especialmente visibles en los de color caqui”, alcanzó a
mencionar Hurd con una pizca de humor sardónico.
Por
consiguiente, mil mal orinado amigo, Hurd le recomienda acercarse lo máximo posible
al urinario y adoptar, ya con su birgulino en mano, un “ángulo de ataque” más
estrecho. Por su vez, dirigir el chorro hacia los lados o hacia abajo también resulta
recomendable. Y eso, porque un flujo dirigido hacia la pared del urinario en un
ángulo de 90 grados, o directamente en el agua del inodoro, da como resultado
una gran cantidad de gotas disparadas hacia todos lados.
Si uno
está en casa, en un retrete convencional, explican, también puede sentarse,
aunque esta solución parezca obvia. Y si no, lo mejor es situarse un poco hacia
un lado y apuntar hacia abajo en un ángulo bajo para reducir al mínimo la “aspersión”.
Incluso, eso de colocar un poco de papel higiénico en el interior del retrete
también ayuda a minimizar las desgraciadas salpicaduras.
“Puede
parecer una broma de un niño de 12 años, pero es un problema real”, alcanza a apuntar
Tadd Truscott, también autor del estudio, a la famosa BBC... “Todos hemos
estado en baños de aspecto bastante desagradables, con charcos en el suelo. Obviamente
esos lugares son un foco de bacterias”, concluyó.
Por ende,
y conforme lo consigna el periódico madrileño “ABC”, estos investigadores
presentarán sus expulsadas conclusiones líquidas en el próximo encuentro de la “Sociedad
Americana de Física”… Donde enseñaran “in loco” como no salpicar fuera del gran
agujero.-- ¡Espasmódico!
(*) Siguiendo
la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, conteniendo apenas
instantáneas del cotidiano. Disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Conjuntamente, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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