Supongo
que eso de uno beber un par de copas al día o de vez en cuando, claro que sin
llegar a desenvolver una relación de dependencia con la botella, nos ayuda en muchos
sentidos, tanto sean físicos como espirituales. Por lo menos así lo afirman
algunos respetables decanos en medicina que dicen entender de los humores de
los humanos.
Sin
embargo, unos tantos caminantes no se contienen y acaban infringiendo la
disciplina y quiebran la regla porque no tienen el simple valor de contenerse,
o lo hacen sin más razón que el hecho de que existan reglas y disciplina para
ser transgredidas.
No en
tanto, sabemos que la cobardía no se declara sólo en el campo de batalla o ante
una navaja abierta apuntando a las trémulas vísceras. Ocurre que hay gente que
tiene un valor un tanto gelatinoso. Pero supongo que no tienen culpa de ello, nada
más que han nacido así.
Ya
enterados de tales violaciones de las reglas líquidas que algunos atávicos han
impuesto al mundo, y conforme lo ha informado el periódico “O Globo”, agregaré
que un programa que fue creado en Ámsterdam y financiado por el gobierno de la capital oficial de los Países
Bajos, está realizando un rembolso
inusitado para los trabajadores encargados de la limpieza urbana de dicha urbe:
“ahora les paga el trabajo con cerveza”.
Aclarando
a tiempo el mencionado esquema, el sobrio leyente debe entender primero que esta
ciudad holandesa está utilizando viciosos dipsómanos para realizar la referida tarea,
y por eso les paga con 10 euros/día, cinco latas de cerveza y media cajilla de
cigarros para cada funcionario de cada turno.
Este proyecto
fue organizado por la “Rainbow Foundation”, una institución de caridad ampliamente
reconocida por su pragmatismo. Por tanto, ellos resolvieron crear una acción dirigida
a los alcohólicos bípedes causadores de disturbios en parques y jardines. Así
pues, estos insurrectos ahora tienen que trabajar 6 horas por turno, tres días
por semana… Nada de matarse mucho, claro. En todo caso, el consumo de la cerveza
que estos ganan como pago de su labor es monitoreado.
Según doña
Gerrie Holterman, la directora ejecutiva de esta misericordiosa fundación, en
una declaración en la que hizo uso de soflamas políticamente correctas,
mencionó que los beberrones estaban causando muchos disturbios en el “Oosterpark”,
ya que seguidamente surgían peleas, causaban barullo, a la vez que hacían
comentarios desagradables cuando las mujeres pasaban por allí, (léase piropos
de bajo calón). De acuerdo con ella, el objetivo ahora es mantener esas personas
ocupadas y, así, evitar problemas.
Por su
turno, uno de dos participantes del poco sobrio proyecto de Ámsterdam, llamado Frank,
facilitó su entrevista a un reportero de la agencia de noticias AFP, exponiendo:
“Creo que puedo hablar por todos… (pienso que lo hizo porque estaba más sobrio
que los demás). Si ellos no nos diesen cerveza, lógicamente no estaríamos aquí juntando
basura... Necesitamos de alcohol para funcionar... Esa es la desventaja del mamado
crónico” -mencionó Frank, tieso como vara de mimbre.
Para él, el
hecho de tener trabajo y horarios fijos, de alguna manera ayuda a estructurar las
vidas de los participantes. Empero, no sabe decir si esa medida los va ayudar a
resolver el vicio de la bebida, a lo que agregó: “Estamos bebiendo de forma más
reglada, pero no por eso bebemos menos y le damos como si fuésemos esponjas, ya
que usamos el dinero para comprar más cerveza”.
Pienso
que después de Frank haber concedido su entrevista, doña Holterman, alífera y
sumisa, no tuvo más que inflar el pecho y colocar su mano en la barriga luego
de haberse levantado de su silla, y comenzar a cantar sin parar todo el segundo
acto de “Rigoletto”… ¡Un escándalo!... Licoroso, obvio.
(*) Siguiendo
la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, conteniendo apenas
instantáneas del cotidiano. Disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Conjuntamente, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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