Lógico que dé inicio la música llegó a repiquetear
irreconocible cuando realizó las primeras tentativas, pero de a poco la cosa
fue ganando forma y sentido a medida que los dedos de sus manos comenzaron a
interpretar por cuenta propia y de acuerdo con sus propias leyes -muy diferentes
de las que este oficial debía vigilar- las instrucciones que le llegaban de la
cabeza.
Verdaderamente, son pocos los que saben de la
existencia de un pequeño cerebro en cada uno de los dedos de la mano que,
diferente de los de los pies, se sitúa entre falange, falangina y falangeta…
Dejando aquí que las mentes infantiles le añadan demás subsecuentes vocablos
menos canoros a los respectivos
huesos metacarpianos.
Por consiguiente, ese otro órgano que suele ser llamado de cerebro, ese con el que venimos al mundo, ese que
transportamos dentro del cráneo y que nos trasporta a nosotros para que lo
trasportemos a él, en bien de la verdad nunca ha conseguido producir algo que
no sean intenciones vagas, generales, difusas y, sobre todo, poco variadas,
acerca de lo que las manos y los dedos deberán hacer.
Por ejemplo, si al cerebro de la cabeza se le ocurre
la idea de una pintura, o música, o escultura, o literatura, lo que en realidad
él hace, es manifestar el deseo y después se queda a la espera a ver lo que
sucede. Sólo porque despacha una orden a las manos y a los dedos, cree, o finge
creer, que eso era todo cuanto se necesitaba para que el trabajo, tras unas
cuantas operaciones ejecutadas con las extremidades de los brazos, apareciese
hecho.
Muchos nunca han tenido, ni por asomo, la curiosidad
de preguntarse por qué razón el resultado final de cualquier manipulación,
siempre compleja hasta en sus más simples expresiones, se asemeja tan poco a lo
que había imaginado el cerebro antes de dar instrucciones a las manos. En todo
caso, si el lúcido lector no lo sabe, se lo explicaré en otra oportunidad, si no
este post se hará tan largo como esperanza de pobre.
En realidad, todo lo mencionado anteriormente se
debe a la aparición de un video musiquero donde un policía checo toca el piano
en una calle de Praga, y por de pronto éste se convierte inesperadamente en un
éxito en la web.
Es que en
el video aparece un agente de uniforme tocando una romántica melodía en un
piano que fuera colocado en plena calle de Praga, y en consecuencia se ha
convertido en todo un fenómeno mediático en Internet, con más de 1,4 millones
de visitas en el portal “YouTube”… Claro que al principio, al hombre le costó
un poco para que el cerebro de la cabeza supiese para lo que servían esas
teclas, y fue necesario primero que los dedos las tocaran, que sintiesen su
delicadeza, peso y densidad, y que se empapasen en ellas, para que surgiese de
ahí la verdadera música.
Y la
consecuencia posterior fue el surgimiento de una espontánea secuencia melodiosa,
que fue subida hace cuatro semanas bajo el nombre de “¡This is Prague, baby!”, donde
se muestra al agente de la ley interpretando el tema “River Flows In You” del
artista surcoreano Yiruma, mientras un compañero de armas y otros varios
transeúntes despreocupados de la vida, le miran e incluso le filman.
Por
supuesto que las reacciones de los altos mandos de la Policía local -como es
previsible en estos casos-, no se han hecho esperar, y su presidente, Martin
Cervicek, ha declarado recientemente que el agente “pianista” ha hecho más por
el buen nombre del cuerpo que todas la altas instancias policiales.
Por lo
que parece, los administradores de la ciudad de Praga también han querido
unirse a la iniciativa de otras metrópolis del orbe para crear espacios
musicales a la intemperie, y ha instalado cinco pianos en la ciudad, para que
la muchedumbre los pueda tocar libremente… Siempre y cuando, obvio, que el
cerebro de la cabeza del gentío no ande retrasado con relación al de sus manos…
¡Sonoro asunto!
(*) Siguiendo
la misma línea y estilo del presente Blog, surge ahora “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, que contiene apena
instantáneas del cotidiano, disfrútelo en: http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ Además, continúa a su disposición mis libros en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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