Supongo
que ponerse a mencionar ciertas cosas por estas fechas es muy peligroso, pues al
más distraído lector le podrá parecer que es un efecto colateral proveniente de
los excesos líquidos que uno ha usado y abusado durante los recientes festejos.
No en tanto, contrariando la ley de las probabilidades, lo que sigue ha sido
mencionado un par de días antes de las efemérides navideñas, y nada menos que por
un sacerdote que, todo indica, le puso menos agua al vino con que bendijo la
hostia.
En todo
caso, las palabras con las que ahora el clérigo modela una imagen, seguramente
provienen de otras que él tuvo que despreciar y amasar. Nada que nos asuste,
pues así ocurre con todas las cosas de este mundo, las propias palabras, que no
son cosas, que sólo las designan lo mejor que pueden, y designándolas las
moldean, incluso las que sirvieron de manera ejemplar, suponiendo que tal
pudiera suceder en alguna ocasión, son millones de veces usadas y otras tantas
desechadas, y después nosotros, humildes, con el rabo entre las piernas, como suele
suceder con cualquier perro de la calle cuando la vergüenza lo encoge, tenemos
que ir a buscarlas nuevamente. Así que, barro pisado, deglutido y restituido,
el eterno retorno existe, sí señor, pero no en ése, en éste mundo.
Pues
bien, el padre Renzo Lavatori, por intermedio de sus santas y bíblicas palabras
al hablar por la Iglesia, acaba de confirmar que los ángeles existen; empero, avisa
que ellos no tienen alas y se parecen más con flashes de luz, según apunta este
especialista en angelología católica, quien advierte que estos seres
celestiales están nuevamente muy en boga gracias a las religiones “New Age”… O
tal vez pienso que sea por causa de la fenomenología causada por la saga “Crepúsculo” (en inglés: Twilight),
una serie de cuatro libros erótico-subliminales-azucarados que fueron escritos
por la estadounidense Stephenie Meyer.
Por
tanto, sin llegar a ponerse colorado, el padre Renzo alcanzó a declarar al
corresponsal de la agencia “AFP” durante una conferencia sobre los ángeles, que
se desarrolló en un suntuoso palacio renacentista de Roma: “Acredito que en el
cristianismo exista una redescubierta de los ángeles”… “Más que verlos, en
realidad la persona siente la presencia de los ángeles”, llegó a explicar,
acrecentando que estos “son un poco como la luz del sol, que se refleja en uno
a través de un vaso de cristal”… Elemental que para que eso ocurra, los vasos
no pueden ser de vidrio común, como lo son los que toda ama de casa junta
después que consume el queso de untar o la salsa de tomate que venía dentro.
Su seráfica
suposición radica en que dicho clérigo participaba de un debate sobre arte
angelical que fuera organizado una semana antes de la Navidad por la “Fondazione
Archivio Storico” en el Palacio da Chancillería, propiedad del Vaticano.
Por
tanto, el padre Lavatori, queriendo aprovechar mejor sus cinco minutos de fama,
no se contuvo en declarar que las imágenes de los ángeles son muy populares
porque “vuelven a estar de moda”, aunque criticó la forma como éstos son
representados en el arte relacionada a la Navidad… “Es preciso entender que no
son representaciones reales. Los ángeles no tienen alas ni plumas -hasta porque
no son gallinas-, ni se parecen con querubines”, dijo… No lo de las gallinas,
claro.
Por
supuesto que le recomiendo que no tergiverse lo que el fraile ha mencionado, mi
inmaculado lector, pues este clérigo también es un especialista en la ciencia
exotérica de la demonología, y él mismo acredita que hoy día los ángeles son más
necesarios de que nunca como escudo ante el materialismo de la sociedad actual,
que ha dejado así la porta abierta para el diablo… Quizás estas sean palabras
que nos suenan muy próximas a la complejidad dialéctica con consistencia de
gelatina que un día enunció por George W. Bush hijo… de doña Bárbara.
Así pues,
insistente, como si estuviese de pie en el púlpito de su iglesia, el padre Renzo
argumentó: “Hay una mayor interferencia de las fuerzas demoníacas. Por eso se
ven filas de gente esperando en frente a los despachos de los exorcistas en las
iglesias”… “El papa Francisco habla más de demonio que de los ángeles, y
acredito que con razón. Pero todavía es temprano; en algún momento él también hablará
de los ángeles”, sustenta el padre Lavatori.
En todo
caso, creo que es importante y oportuno recalcarle, mi imprevisor amigo, que,
con apreciable y tranquilizadora unanimidad sobre el significado de la palabra,
los diccionarios definen como “ridículo” todo cuanto se muestre digno de risa y
chanza, todo lo que merezca escarnio, todo lo que sea irrisorio, todo lo que se
preste a cómico… ¡Usted juzgue!, que para eso le restan 364 días del año que
acabó de nacer.
(*) Para
su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros.
Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
Nenhum comentário:
Postar um comentário