Queda sobrentendido que muchos de los mitos del tipo antropogenético no
prescindieron del barro en la creación material del ser humano, mi escamado
leyente. Éste es un hecho que ya he mencionado en otras oportunidades, o que,
en todo caso, estaría al alcance de cualquier persona que se sienta
medianamente interesada en almanaques del tipo “lo-sé-todo” y en las enciclopedias
“casi-todo”.
No es éste, por regla general, el caso de los creyentes de las
diferentes religiones, ya que ellos se sirven de las vías orgánicas de la
iglesia de la que forman parte para recibir e incorporar esa y muchas otras
informaciones de igual o similar importancia.
No obstante, se sabe que hay casos y casos, o por lo menos muchos casos
cuando el asunto es procreación a través del uso de los medios que esos dioses
han provisto dichosamente a la mujer.
Menciono esta mediocre filosofía multiplicadora, mi perspicaz lector,
porque según lo apunta un estudio publicado hace un par de días en el “British
Medical Journal” (BMJ): “Una joven norteamericana en cada 200, declara haber
quedado embarazada a pesar de todavía ser virgen”.
Buscando entregarle de bandeja tan delirantes números, parece que de un
total de 7.870 mujeres que participaron de dicho estudio en nivel nacional de larga
duración (1995 a 2009) y, debido a lo delicado del caso, confidencial, resultó
que 45 de ellas, o sea, el 0,5%, afirmaron haber concebido un regio pimpollo
caminante sin el menor contacto sexual con penetración vaginal.
Y aunque usted ya se sienta mosqueado con dicho afianzamiento, agrego
que ninguna de ellas declaró haber recurrido a algún tipo de asistencia médica
para la procreación (inseminación artificial o fecundación “in vitro”).
Por su vez, casi una tercera parte de estas mujeres que afirmaron haber quedado
fecundadas por obra y gracia del Espíritu Santo antes de su estreno sexual, llegaron
a declarar sin sonrojarse que habían hecho voto de castidad antes del casamiento
(el 31%), algo que resulta muy común entre los cristianos conservadores.
En todo caso, todos los resultados se apoyan en las respuestas dadas a una
serie de preguntas sobre el histórico de su embarazo y el inicio de sus relaciones
sexuales, mismo que esas dichosas mujeres no tengan sido interpeladas directamente
si eran vírgenes en el momento en que quedaron preñadas.
Sin embargo, a pesar de todas las precauciones que fueron tomadas por los
indiscretos investigadores, los autores del estudio admiten que no se descarta
una posible falta de comprensión de las preguntas en algunos casos… O si en
verdad se trata de vírgenes incautas… Lo que sería divino.
Por su vez, Amy Herring, un docente de la Universidad da Carolina do
Norte, Chapel Hill, Estados Unidos, y líder -no espiritual- de este trabajo,
llegó a indicar: “hace algunas semanas intentamos verificar si este fenómeno se
limitaba apenas a las mujeres”… “También encontramos algunos padre biológicos “vírgenes”,
algo que es mucho más difícil de poder comprender”, alcanzó a declarar con una sonrisa
mordaz dibujada en la faz.
Por lo que sea, el mismo Amy concluyó su entrevista diciendo que estos
resultados hacen emerger algunas cuestiones relativas a la educación sexual, pero,
sobre todo, la dificultad que existe para obtener datos precisos sobre la vida
sexual de los jóvenes… ¿Y quería, qué?
Circunstancialmente,
ce por be, pese a las idílicas declaraciones de estos sabios investigadores, lo
único que está confirmado hasta el momento, es que los días y las noches se
sucederán, así como las tardes y las mañanas. Está en los libros y en la vida
que los trabajos de los hombres siempre fueron más largos y pesados que los de
los dioses, que, por ser dioses, no participan activamente del lujurioso
momento a dos en la horizontal… Y por tanto, ciertamente no les cabe
retribución de un registro biográfico y curricular en letra de molde a ser
inserido en cualquier almanaque… ¿Concuerda?
(*) Para
su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros.
Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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