Alígeros que ni caracol en plena maratón olímpica, una enormidad de
peregrinos de nuestra orbe han salido que ni locos en busca de informaciones
más detalladas que fuesen capaces de explicarle un poco mejor la sorprendente
noticia que fue dada a conocer en vísperas de navidad. Al final de cuentas,
náufragos de sabiduría, remaban hacia una isla sin saber si se trataba de una
isla real o de su espectro.
En todo caso, pienso que no es para menos, pues el compuesto revelado podría, eventualmente, lograr que un ser humano de 60
años de repente se sienta como un jovenzuelo de veinte… Mismo que la jubilación no le alcance para otros
divertimientos.
Resulta que una conjunción de científicos australianos y estadounidenses
ha logrado revertir el envejecimiento muscular en los ratones, mientras hacían
antesala para poder realizar pruebas clínicas con los seres humanos ya a
finales del 2014, según informaron los medios locales y lo repetía el sitio “elnuevodiario.com.ni”.
Así pues,
preocupados porque el tiempo ya se le venía encima, -no tanto el tiempo y sí
sus maléficas causas-, es que el equipo de estudios que fue liderado por David
Sinclair, de la “Universidad de Nueva Gales del Sur” (Australia), y quien
realizó la investigación en la “Facultad de Medicina de Harvard” (EEUU), pusieron
manos a la obra para desarrollar un compuesto que podría, eventualmente, lograr
que cualquier vejete de 60 años se sienta un veinteañero sin quitar ni poner… O
mejor, más bien poner que quitar.
Se dice
que en el laboratorio, este compuesto químico ya proveyó de una mayor energía a
los ratones, le dio tonicidad a los músculos de los roedores, logró reducirles
las inflamaciones en cuanto mejoró significativamente su resistencia a la
insulina… Por supuesto que también influenció en la memoria de estos bichos,
pues luego se dedicaron a una sicalíptica actividad ya abandonada hacía tiempo.
En
entrevista dada a la cadena australiana ABC, Sinclair dijo: “He estudiado el
envejecimiento a nivel molecular por casi veinte años, y nunca pensé que vería
que el envejecimiento pudiera revertirse. Pensaba que sería afortunado si lo
desaceleraba un poco”… Con lo que retardaría tener que recurrir a la famosa
pastillita azul.
Puede que
usted no acredite en nada de lo que menciono aquí, pero todo tiene su porqué,
ya que los investigadores también analizaron en ratones ancianos, enfermedades
como la diabetes, la atrofia y debilitamiento muscular, e inflamaciones que
pueden ser el detonante de enfermedades como la artritis… Incluyendo la
tenebrosa menopausia y otras flacideces decadentes de los machos.
Por
consiguiente, lo que se piensa, es que el estudio allana el camino para nuevos
tratamientos contra enfermedades vinculadas al envejecimiento, como el cáncer,
la diabetes tipo 2, así como enfermedades inflamatorias y deterioro de los
músculos.
“Todos
esos aspectos del envejecimiento fueron revertidos en una semana y eso representa
un resultado abrumador”, indicó el experto, quien incluso explicó que su equipo
logró identificar una nueva causa del envejecimiento particularmente prevalente
en los músculos, entre ellos el corazón.
Parece
algo difícil, pero en la investigación que fue publicada en la revista “Cell”,
Sinclair y su equipo ubicaron esta causa en la comunicación entre los
cromosomas del ADN del núcleo de la célula y los del ADN de las mitocondrias, que
son las encargadas de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para
la actividad celular… “Lo que descubrimos, es que en el proceso de
envejecimiento, estos cromosomas no se comunican entre sí”, precisó Sinclair.
Por
tratarse de expertos, obviamente, los investigadores contrarrestaron este
efecto con una molécula que elevó en los ratones los niveles de “Nicotinamida
adenina dinucleótido”, (NAD)… Tal preocupación tenía por base las perjudiciales
secuelas del NAD, que en edad joven se mantiene en niveles altos cuando apoyado
con una dieta adecuada y ejercicio, pero disminuye considerablemente con el
envejecimiento, como fue el caso de los ratones, hasta un 50 por ciento… Y ni
que hablar de las cifras de los bípedes carcamanes, claro.
Pero nada
de precipitarse, mi desmayado amigo, pues el equipo de Sinclair espera realizar
las pruebas clínicas recién a finales del recientemente principiado año, llegando
a afirmar que -mismo estando locos para ganar algo de vil metal-, desconocen
cuándo este componente podría estar a disposición del público.
Por otro
lado, me he quedado cavilando que entre payaso y bufón, pasar de uno a otro sería
como pasar de lo parecido a lo igual, de lo semejante a lo idéntico, de lo
similar a lo análogo. Quizás hasta con una rápida alteración uno pueda
transformar rápidamente al bufón en payaso y al payaso en bufón, ya que bien mirados,
son figuras que tanto por la indumentaria como en la función casi parecen réplicas
una de otra, aunque la única diferencia que se observa entre ellas, desde el
punto de vista social, es que no es habitual que el payaso vaya al palacio del
rey… ¡Mejor esperar!
(*) Para
su comodidad, existen otras lecturas amenas a su disposición en mis libros.
Viste el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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