Me ha quedado la sensación que puede que en este caso específico, la
resolución de Gerald haya sido flagrantemente apropiada a la situación en
cuestión, si a ella se le aplicase el funcionamiento general del mundo, ya que
no habría ninguna dificultad para encuadrarlo en el plano de un orden de cosas
al que poco le faltaría para ser considerado perfecto, salvo, claro está, por toda
la morbosidad y pestilencia que lo circunda.
En todo caso, debe ser reparado que el lado admirable de todo esto, sin
duda, fue el hecho de que doña Ila lo expresara con la más acabada de las
naturalidades, sin necesidad de darle vueltas a la cabeza, como quien para
decir que dos y dos son cuatro no necesita emplear tiempo pensando; porque
sobre todo ella debió respetar primero el deseo del moribundo marido y, segundo,
la voluntad de transformarlo todo en acto.
Por supuesto que si ella no lo hiciese estaría en contra de la obstinación
de su cónyuge, ya que fue a él a quien se le antojó escoger otra manera de
vivir, o en este caso, más específicamente morir. E intuyo que si el leyente mira
las cosas por ese lado, no podrá decirme más tarde de que yo no tengo razón,
pues la costumbre manda y desmanda.
Entonces, si el asunto pasa a ser examinado por ese
ángulo recto de esquinas obtusas que tiene la vida, evidente que a quienquiera
no le asiste el derecho de venir con reclamaciones o pretender tomar el don de
la palabra apoyándose en leyes, que por ser leyes terrenas fueron hechas por el
propio hombre.
No en tanto, como las cosas no siempre se encajan dentro de una lógica
deseable que respete la pretensión de cualquiera, juzgo que fue por ello que una
mujer moradora del Estado de Indiana, en Estados Unidos, pasó a ser investigada
después que el cadáver de su marido fuera dejado dentro de la casa de la pareja
durante más de nueve meses, espacio de tiempo presente y continuo en que los
despojos fueron devorado por pájaros, según afirman las autoridades en una
declaración emitida hace algunas semanas.
El caso es que Gerald Gavan Jr., un masculino de 89 años, cuyo cuerpo inerte
fue encontrado el último 3 de mayo en la sala de estar de su casa en la ciudad
de Lafayette, en Indiana, estaba muerto por lo menos desde el 15 de julio
pasado, una teoría facultativa que fue informada por la patóloga forense Donna
Avolt, del condado de Tippecanoe.
Por causa de esa mera contingencia inanimada encontrada en el sofá y
queriendo hacer valer el rango de Avolt, ahora los investigadores están
intentando determinar si la esposa de Gavan, doña Ila Solomon, tuvo algún
motivo financiero para no relatar la muerte del veterano marido, por lo que
llevó al sargento de policía de Lafayette, Brian Phillips, a mencionar: “Aquí existen
leyes que exigen el aviso inmediato de muertes”.
Al señalado parecer, la doctora Avolt agregó que el cadáver ya estaba
quedando “parcialmente momificado”, y que Gavan fue identificado por tener una
placa de acero en el tobillo derivada de una antigua contusión, no obstante la
causa de su muerte aun sea desconocida, por lo que Avolt avisó que aguardará los
resultados de los exámenes toxicológicos, que son esperados hasta el fin de junio,
cuando podrá determinar si había alguna substancia extraña en su cuerpo.
Doña Solomon afirmó que su marido sólo estaba muerto desde hacía algunos
días, agregando también que a veces ella dejaba las puertas de la casa abiertas
para que las aves pudiesen entrar y alimentarse del cadáver en una tradición
tibetana, y atendiendo un pedido de su fallecido marido… Que obviamente está
ahí, pero que no puede contestar o afirma nada.
Siendo así, y ante la total falta melódica de un criterio lógico, mi
bienquisto lector, es de preguntarse si uno no debería de enterarse de ciertas
amenidades, oírlas y controlarse o, en todo caso, acreditar que las utopías
sordas y las paralelas musicales sólo se encontrarán en algún momento en el
infinito… ¿Quién sabe?
(*) Si le
parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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