Comprender como fue que don Murphy elaboró algunas de sus esdrújulas leyes
no es tan difícil como suele parecerle a cualquiera, principalmente si tenemos
en cuenta que los chinos representan la tercera parte de los seres vivientes de
este planeta. Entonces, nada más es de imaginarse que, por ser un pueblo muy
antiguo y poseedor de una cultura casi desconocida para todo el resto de los
vecinos, los incomprensibles hechos mortificados que abundan en los titulares
de la prensa surjan en esos parajes.
Sabiendo esto, recupero el aliento perdido vaya a saber uno cuando, y me
dejo llevar por la suavidad de los ideales oníricos para recordarles, como
siempre, de que la Realidad tiene gusto de hiel, aunque con un poco de talento
y sabiduría poética uno pueda transformarla en pastel. Sin embargo, asolada por
la estulticia de la globalización, se nota que la inquietud de los asiáticos
agitó con la Fantasía y en su lugar ha dejado inextricablemente entrelazados patéticos rastrojos de la Realidad.
Por ejemplo, de repente uno se entera de una información divulgada por
la policía a través de la agencia de noticias “Xinhua”, de que seis miembros de
un grupo religioso llamado “Dios Todopoderoso” terminaron siendo presos por
matar a una mujer dentro de un local de McDonald’s, tan solamente porque ella se
recusó a dar su número de teléfono para recibir posteriormente información
sobre el mencionado grupo.
Dicho homicidio aconteció el miércoles pasado en la ciudad de Zhaoyuan,
en la provincia de Shandong, donde los acusados, según las autoridades, intentaban
reclutar nuevos fieles. Pero a los miembros de la secta se les subieron los
humos cuando la víctima, de sobrenombre Wu, se negó a dar sus datos de contacto,
y por eso fue golpeada hasta la muerte en una de las mesas del restaurante.
Cuatro mujeres y dos hombres fueron presos, cuatro de ellos de una misma
familia (un hombre de sobrenombre Zhang, dos de sus hijas y un hijo menor de edad).
Luego de realizada la prisión de los agresores, la policía allanó la
casa de Zhang y encontró libros y materiales del mencionado grupo religioso,
famoso porque hace dos años millares de sus miembros fueron presos después de
afirmar públicamente que el mundo acabaría en diciembre de 2012, basados en
interpretaciones del calendario maya.
Por su vez, las autoridades de Shandong apuntaron que las actividades de
“sectas heréticas” serán castigadas severamente para proteger la seguridad de los
ciudadanos chinos… Aunque esto sólo suene como una grandilocuente retórica
política.
No en tanto, uno no debe perder el resuello con esto, pues también
existen otras maneras menos hereticales de morir por aquella región del orbe,
aunque siempre con el telefonito de por medio, como por ejemplo lo acaba de informar
la prensa local, al mencionar que dos integrantes de una misma familia de China,
murieron mientras otras cuatro personas pasaron mal después que ellos entraron
en una fosa séptica para tentar recuperar un aparatito de teléfono celular recién
comprado… O sea, que la muerte por allí puede valer tan sólo un puñado de
dólares.
En realidad, conforme lo indica el sitio “Dahe”, el portal oficial de
noticias del gobierno de la provincia de Henan, una joven moradora de una pequeña
localidad de la región central de aquel país dejó su flamante Smartphone,
comprado por 2.000 yuanes (240 euros), caer dentro del vaso sanitario.
Rápido y aligero como liebre que le vuela el poncho, decidido a
recuperar el dispositivo para enterarse de los mensajes recibidos por su amada
esposa, el marido de la joven bajó a la fosa, solamente accesible por un cerramiento
de casi un metro cuadrado, según fotos divulgadas por la prensa. Pero el hombre
perdió rápidamente la consciencia, asfixiado por los putrefactos gases tóxicos
allí existentes, e inclusive su madre, quien intentó ayudar a la víctima que, según
el portal, también desmayó.
La joven propietaria del teléfono y su suegro entraron enseguida, así
como dos vecinos que intentaban ayudarlos, pero en pocos minutos todos comenzaron
a pasar mal. Otros vecinos empezaron entonces a retirar a la familia de dentro
de la fosa con la ayuda de cuerdas. Empero, conforme menciona el sitio Dahe, las
dos primeras víctimas fallecieron, la propietaria del aparato no recuperó la
consciencia, en cuanto el suegro y los dos vecinos recibieron atendimiento
médico.
Evidente que la innovación y la tecnología telefónica están mudando
rápidamente el concepto ético de ciertos funámbulos, y mismo que me recuse a
crear tempestades en un vaso de agua, creo que queda una pregunta boyando en la
mismidad atmosférica aventajada de siempre: ¿Y el telefonito?... ¿Lo
recuperaron?
(*) Si le
parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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