Bajo el
nombre de Francisco, el Papa ha resultado ser un pontífice políticamente activo
que se ha involucrado públicamente en esfuerzos para destrabar los conflictos de
Palestina e Israel, Siria y Venezuela, aunque aparentemente ha adoptado un
perfil bajo en lo que hace por su Argentina natal. Es que contrariamente a lo
que muchos esperaban cuando fue designado Papa en marzo del 2013, Francisco no
se ha enfrentado a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, con
quien tenía una tensa -sino hostil- relación durante los años en que fue arzobispo
de Buenos Aires.
Basta
recordar que cuando Francisco fue elegido Papa, el gobierno argentino reaccionó
fríamente a la noticia y tardó dos días en festejarla, en cuanto el resto de la
región celebraba la elección del primer Papa latinoamericano. En ese momento,
se especuló que Francisco se convertiría en una piedra en el zapato del
gobierno argentino, así como el papa polaco Juan Pablo II lo había sido con el
gobierno comunista de Polonia en la década de 1980.
Sin
embargo, todo indica que Francisco ha desarrollado lo que parece ser una
relación muy cordial con la Sra. Fernández. Se ha reunido tres veces con ella,
se han intercambiado regalos, incluyendo -además de las epistolares estampitas
de siempre- un par de escarpines de bebé que Francisco le regaló a Fernández
cuando nació su primer nieto… Tejido vaya uno a saber por quién.
En
Argentina, donde -además de Maradona y Perón- Francisco ya es una de las
figuras más admiradas de la historia, los analistas políticos señalan que el
sumo pontífice le está dedicando mucho más tiempo a Fernández de Kirchner que a
cualquier otro líder mundial… Si no, veamos: cuando Fernández de Kirchner
visitó el Vaticano el 17 de marzo, el Papa le concedió dos horas y media de su
tiempo. Comparativamente, cuando el presidente de Estados Unidos Barack Obama
visitó el Vaticano el 27 de marzo, la audiencia entre ambos líderes duró 55
minutos, y la audiencia del Papa con la reina de Inglaterra en abril duró
apenas 20 minutos. Además, el Papa ha recibido docenas de grupos argentinos…
Incluyendo a los jugadores de San Lorenzo, su cuadrito de corazón.
No en
tanto, y según varias personas que han hablado con el Papa, Francisco está
pidiendo lo mismo a todos sus visitantes argentinos: “Cuiden a Cristina”. Es un
pedido de ayuda para que la presidenta argentina -cuya popularidad se ha
desmoronado en los dos últimos años- pueda terminar su mandato tal como está
previsto en diciembre del 2015. Es que en un país que ha tenido terribles
experiencias con los golpes militares y salidas forzosas de presidentes
electos, parecería que Francisco quiere garantizar que la democracia no sufra
otro golpe. Por lo menos eso dicen los entendidos.
Según
señaló Carlos Pagni, un respetado analista político del diario “La Nación”, su
comentario incluye: “Tengo al menos 10 amigos que han recibido llamados
telefónicos del Papa en las horas más insólitas, porque Francisco quiere
charlar con ellos, porque extraña la Argentina, y a todos ellos les dice lo
mismo: Cuiden a Cristina”.
Pero cuando
uno pregunta qué otra cosa hay detrás de la buena relación de Francisco con Fernández
-quien ni lo recibía cuando el Papa era arzobispo de Buenos Aires-, fuentes que
jugaron un rol en el acercamiento de ambos líderes afirman que los dos se han
apoyado mutuamente desde el día en que Francisco fue elegido.
Cuando
Francisco fue electo, la prensa mundial se hizo eco de las alegaciones del
periodista argentino Horacio Verbitsky -muy cercano a los Kirchner- según las
cuales Francisco no había denunciado las violaciones a los derechos humanos
durante la dictadura militar argentina de 1976-1983.
“Ese fue
un problema serio para el Papa durante los primeros días después de su
elección”, dijo un ex funcionario argentino que desempeñó un rol clave en
acercar a la presidenta argentina con Francisco. “Algunos de nosotros empezamos
a buscar quién podía desmentir lo que estaba diciendo Verbitsky, y convencimos
a Alicia Oliveira, una respetada activista de derechos humanos, de que hiciera
una defensa del Papa”.
Oliveira
era, también, una muy cercana amiga del Papa en Argentina. Días más tarde,
cuando Fernández fue al Vaticano, llevó con ella a Oliveira. “Oliveira ayudó a
romper el hielo entre los dos, y así fue como se inició la relación entre
ambos”, dijo el ex funcionario. Mi opinión: Tal vez el Papa no haga
declaraciones públicas sobre Argentina, pero está practicando una diplomacia
silenciosa muy activa en su país.
En todo
caso, su mensaje de “Cuiden a Cristina” se debe, entre otras cosas, a que cree
en la democracia, a que ambos se han ayudado políticamente, y a que
posiblemente compartan opiniones sobre temas que son centrales para Francisco,
como el aborto.
Pero creo
que hay otra razón tanto o más importante: el Papa quiere que Argentina esté en
paz, porque difícilmente lograría credibilidad como mediador en conflictos más
complejos como el de Medio Oriente si ni siquiera pudiera mantener la armonía
social en su propio país, donde probablemente tiene más autoridad moral que en
ningún otro lado… Sin embargo, pienso que sean cuales fueren sus razones, da la
impresión de que su diplomacia privada está funcionando en Argentina.
(*) Si le
parece, de una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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