No lo ponga en duda, mi amigo, porque es verdad. Existen preguntas que
son puro fingimiento. Eso se debe, porqué, en primer lugar, ciertas preguntas
se forjan sólo para hacer más explícita la ausencia de una respuesta y, en
segundo lugar, puesto que es simultáneamente verdadera y falsa esa respuesta
posible y oblicua de que hay motivo bastante de interés, sin más profundas o
laterales razones de que un día iremos a morir.
Por tanto, cuando una idea tira de otra decimos que hay asociación de
ideas, y no falta incluso quién opine que todo proceso mental humano deriva de
esa estimulación sucesiva, muchas veces inconsciente, otras no tanto, otras
compulsiva, otras obrando en fingimiento de que lo es para ser adjunción
distinta, inversa a veces, en fin, que hay muchas relaciones, pero ligadas
entre sí por la especie que juntas constituyen, y siendo parte de lo que
latamente se denominará comercio e industria de los pensamientos, por eso el
hombre, aparte de lo que en otros aspectos sea, haya sido o pueda ser, es
espacio industrial y comercial, productor primero, detallista después,
consumidor al fin, y también, barajado y reordenado este orden, de ideas hablo
que no de otra cosa, entonces podríamos llamarlo con propiedad, de ideas
asociadas, con o sin compañía, o en comandita, acaso sociedad cooperativa,
nunca de responsabilidad limitada, jamás anónima, porque no olvidemos que
nombre todos tenemos.
Recapacitando sobre lo mencionado, es evidente que las recientes muertes
de seis personas longevas de nacionalidad china, fueron motivadas por las
nuevas reglas que prohíben entierros con ataúd, extraña información de acuerdo
con lo que menciona el periódico local “Beijing News Daily”. En todo caso, y según
los familiares de estos, ellos se mataron para conseguir que fueran sepultados
en sarcófagos.
Hasta ahí nada de asombrarse, porque así termina la mayoría de los
vivientes de este mundo, pero resulta que tal ocurrencia se debe a que a partir
del último 1º de junio, el gobierno de la ciudad de Anqing, situada en la provincia
oriental de Anhui, ordenó que todos los muertos deberán ser cremados.
Con todo, primero debemos tener en cuenta que China tiene una tradición
milenaria de culto a los ancestrales, por la que se determina a los parientes la
responsabilidad de enterrar a sus familiares y construir los túmulos. No en tanto,
lo que se sabe ahora, es que en los últimos años las sepulturas han estado siendo
demolidas en diversas partes de China como parte de una campaña nacional de
incentivo a la cremación. Puede que el lector se cuestione el porqué de la
incineración del difunto y negarse a colocar al fallecido en una sepultura. La
respuesta es clara como la nieve siberiana, mi amigo: el objetivo del gobierno es
intentar economizar los recursos terrestres hoy limitados, ya que los de ojos
oblicuos del régimen proveen que con dos mil millones de amarillos no hay recurso
terrenal que aguante.
Por tanto, frente a esta combustible medida, los funcionarios del gobierno
comenzaron el mes de mayo a confiscar los ataúdes de los futuros muertos-vivos,
-o viceversa-, lo que terminó por causar un impacto psicológico en la población.
Eso ha llevado al abogado chino Zheng Daoli, a clasificar las remociones de los
féretros como un acto ilegal, porque estos son en verdad propiedad -incluyéndose
los financiados- de sus dueños vivos, aunque muy pronto muertos.
Por ejemplo, Zheng Shifang, de 83 años, se mató después que las
autoridades le serrucharen el cajón frente a si, en cuanto, según la prensa, la
mujer china Wu Zhengde, de 91 años, terminó por ahorcarse después de saber de las
nuevas reglas. Otros ancianos ya no fueron tan extremistas, y sólo bebieron
veneno.
Si ello lo sorprende o no, allá usted, pero debería saber que en la
ciudad de Anqing, los vecinos gastan -en tiempo- casi una década preparando sus
ataúdes; y como la noticia de la prohibición de los entierros sólo fue
divulgada en abril, dos meses antes de la nova reglamentación entrar en vigor,
ellos anticiparon la respuesta.
Frente a tan moribundos hechos, el gobierno local no calló y dijo a la
prensa que los suicidios no estaban ligados a la prohibición del entierro y que
esas personas tenían desistido de sus cajones de forma voluntaria… Puede que esta
respuesta se base en ese espacio industrial y comercial que ya mencioné antes.
Sin embargo, en otras localidades de la enorme China, las autoridades
locales ya han lanzado campañas para disminuir las sepulturas, como forma de
dejar la tierra disponible para la agricultura. Por ejemplo, según indica la prensa
del mencionado país, en la provincia central de Henan, 400 mil túmulos fueron
destruidos en 2012.
Quiero que el leyente comprenda que ponerme a mencionar estas cosas a
través de mi prodigiosa y elástica imaginación proverbial, me deja con los ojos
rasos de agua, pero para evitar continuar a pensar en este asunto, a seguir me
dedicaré por horas a escuchar Gustav Mahler, único consuelo auditivo que tengo desde
que oí por última vez el canto de las alondras en mi ventana, mismo que otros
hipocondriacos insistan obstinadamente en llamar de “neurotic landscapes”…
¡Sepulcral!
(*) Si le
parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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