Apenas ha sido consumada la primera fecha del Torneo Mundial de Balompié,
en Brasil, o el Campeonato FIFA de futbol, otrora llamado simplemente de Copa
Jules Rimet, y ya nos ha quedado más que claro que el relativismo pasó a tener una
gran preponderancia tan sólo con base en el primer resultado obtenido por algunas
de las selecciones que allí fueron a competir.
Es indiscutible que este ejercicio masculino disputado con pantalón
corto recién iniciaba su difusión mundial por parte de los ingleses, cuando Albert Einstein comenzó a elucubrar cómo describir los
fenómenos gravitatorios con ayuda de una nueva mecánica que no tenía nada que ver
con eso de 22 correr atrás de una pelota, pero igual es verdad que Albert hizo todo lo posible para utilizar
los métodos de aproximación en la elaboración de las predicciones iniciales de
la teoría.
De cualquier modo, mi amigo, el comentarista deportivo
Juan Sinplorio, se ha tomado el trabajo de explicarme con todos los detalles, en
qué consiste esa tan hablada Relatividad de los resultados obtenidos en la
primera fecha del certamen. Por ejemplo, todo indica que los integrantes de algunos
seleccionados comparecieron tan solamente para disfrutar de unas vacaciones a
todo lujo, mientras que otros esforzados atletas hijos del ostracismo sólo han
sudado la gota gorda durante algunos minutos del juego y, lo que parece más
importante, lograr pasar desapercibidos durante el resto del tiempo que
estuvieron en la cancha.
Sin embargo, todo indica que esos mismos jugadores no se
importaron con los millones de compatriotas que, desde sus casas, a miles y
miles de kilómetros de allí, con la oreja pegada al receptor radiofónico o de
ojos clavados en los televisores de tela plana recién adquiridos y aun no
pagos, esperaban ansiosos por el momento de poder gritar vivas a la patria y
saludos no cordiales a la madre de algún juez; como tampoco ellos se importaron
con los miles y miles de almas que necesitaron empeñar hasta la camiseta para
poder viajar al Brasil y verlos actuar. De igual modo no se atañeron al prematuro
desempleo que generará una desclasificación -que ya se antevé- en los abnegados
empleados de los medios periodísticos de su país. Y ni que hablar de la
desconsideración que tuvieron con las autoridades Políticas del país anfitrión,
que necesitaron gastar miles y miles de millones de dólares pertenecientes a
sus queridos aldeanos, para construir por la mitad esas obras faraónicas que
hicieron.
En fin, Juan Sinplorio me dijo, sin necesidad de emplear
medias palabras, que la relatividad general de algunos equipos en esta primera
fecha, se mantuvo durante los noventa minutos del partido, como si los
jugadores fuesen una especie de curiosidad pueblerina perdida entre multitudinarias
teorías físicas, momento exacto en que los no neutrales ya empiezan a pretender
comprender mejor el concepto de agujero negro y ya han sentado las bases para
la descripción de las etapas finales del colapso gravitacional que se
pronostica, quizás queriendo identificar en el propio juego la manifestación de
objetos astrofísicos como los cuásares, ya que se sabe que los “cuásares” tienen una magnitud
aparente y se encuentran muy distantes de la tierra, a pesar de que las
estrellas sean los objetos más luminosos en el universo conocido.
Pues bien, hoy comienzan a jugarse los partidos de la
segunda fecha del torneo. Entonces, como de igual modo se ha descubierto que
los cuásares varían de luminosidad en escalas de tiempo diversos, y de que algunos
varían su brillo cada algunos meses, semanas, días u horas, esa es una evidencia
que nos permite teorizar que los cuásares generan y emiten su energía desde una
región muy pequeña, como puede ser una cancha de futbol, puesto que cada parte
del cuásar debería estar en contacto más próximo con las otras estrellas del
equipo en tal escala de tiempo capaz de poder coordinar las variaciones de
luminosidad entre ellos, y quizás así logren ganar los próximos partidos.
¡Ah! ¿Usted quiere saber qué pasa si no ganan?... En este
caso, para los que están lejos de casa, las vacaciones serán más cortas y tendrán
que anticipar la remarcación de lugares, mientras que aquellos que
permanecieron en sus hogares hinchando como buey corneta, pienso que se les
envenenará la vida y aun así tendrán que pagar las cuotas de la tela plana
recién comprada y no gozada…
No hay caso, hay que darle razón a Juan Sinplorio, pues
todo indica que en la época de la Jules Rimet, los jugadores eran mejores… ¡Hay
quien discorde!
(*) Si le
parece, dese una vueltita por http://guillermobasanez.blogspot.com.br/ “Infraganti!!! Imágenes sin retoque”, un blog con algunas imágenes
instantáneas del cotidiano. Mis libros están en el sitio: www.clubedeautores.com.br/carlosdelfante ...
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